Definición:

Definición:

El cuento fantástico es aquel que,
por la suma de elementos reales y de elementos extraños e inexplicables,
hace vacilar entre una explicación natural o una sobrenatural

y deja al lector sumido en la incertidumbre.

2 de diciembre de 2024

Contra la censura de este gobierno de idiotas

Dado que parece que para los idiotas que nos gobiernan, las mujeres no pueden decir pito, aprovecho para poner nuevamente a disposición del público mi segundo libro...

Que tiene algunos textos eróticos...


https://drive.google.com/file/d/1qzw5y4t99uFz8ivAOjwG05tFfLxdcura/view

10 de agosto de 2024

Paranoia

Era una soleada mañana de invierno.

Salí de mi casa dispuesta a ir al supermercado.

Necesitaba yerba, huevos, verduras y carne.

Entré al supermercado con una gran sonrisa, esa mañana estaba muy contenta, hoy ya no recuerdo el por qué. De a poco me fui dando cuenta que la gente me miraba en forma algo extraña, como con bronca; algunos incluso me señalaban.

Le pregunté a un niño, que era a quien tenía más a mano:

-Dime niño ¿por qué me observáis todos de esa manera tan extraña?

Se acercó a mí me dio dos cachetazos y me dijo:

-¿Pero vos sos boluda? con los precios de las cosas ¿todavía te reís? ¿te estás burlando acaso?

Me alejé perpleja. Algo en mi interior se sobresaltó. Un poco inquieta decidí observar los precios, para ver qué sucedía.

Fui primero a ver la yerba, los números se me abalanzaron ¡₳ 987 el kilo de yerba!

Retrocedí alarmada, la más barata ¡a ₳ 780!

Una mueca de horror se empezó a dibujar en mi cara. Traté de tranquilizarme y fui a buscar huevos.

Fue como un shock eléctrico, ¡₳ 680 la docena!

Corrí por los pasillos en busca de verduras, cuando vi los precios retrocedí alterada, me choqué con algo: era la carnicería.

Un alarido de horror brotó de mi garganta.

Decidida a hacer algo saqué mi arma y empecé a disparar contra ellos, tenía que matarlos.

-¡Hay que bajarlos! -Gritaba ya totalmente descontrolada. -¡Hay que bajar los precios de alguna manera!

Vacié el cargador de mi dedo derecho, no tenía más balas.

Aprovechando que estaba desarmada los paquetes de yerba empezaron a avanzar. Se le fueron uniendo todas las mercaderías, me rodearon; yo ya no tenía escapatoria. Cuando intentaba retroceder las bolitas de naftalina se tiraron a mis pies y caí al suelo. Entonces todos los paquetes, las cajas, las bolsas, todos se me tiraron encima; yo me retorcía desesperada hasta que perdí la conciencia.

Cuando desperté estaba acá pero en otra cama. Tenía los brazos atados a la espalda.

Pasó el tiempo, ya 2 años. Ya no me persiguen ni los precios, ni los paquetes de yerba; pero no crean que vivo tranquila no, ahora me persiguen los fantasmas del hambre, del frío y el más horrible el de la soledad; y también unos chiquititos redonditos de diferentes colores. Para que desaparezcan me los trago. Me lleno de nubes y ya no sé más qué pasa.

Ahora que no me persiguen los precios, me persiguen otras cosas. Todos quieren lo mismo: matarme. Entonces yo me pregunto ¿será que vivir es no dejarnos alcanzar por quienes nos quieren ver morir?



                             . . .

Nota de la autora:
Este texto, como se podrán dar cuenta por los precios y por el símbolo de moneda que uso, lo escribí allá por 1989.

Si, 35 años atrás…

Y tan actual…

Con esto de la mudanza y de acomodar cosas lo volví a encontrar… y es increíble que estemos en lo mismo otra vez.

Spoiler. La historia terminó con saqueos, represión, muertos, obviamente los pusimos nosotres como siempre, y un presidente renunciando antes.

Como en 2001, por ahí de eso se acuerdan más… 

 

Aporte a la causa.


18 de febrero de 2023

¡SORPRESA!

 Si, así de la nada sale nuevo libro...

Resulta que parece que la poesía no me quiere, y por eso le hice esto... un libro de poesía, sólo para molestarla...

Pasen, lean... no tiene la solemnidad que debería, y por momentos me hizo reír, así que pueden entrar relajades, y sin corbata, porque si bien es poesía, es un poco como yo... medio delirante.

Espero les guste.

Ah... si, yo me gasto toda haciendo presentaciones y coso, y después ni una palabra, hasta que me cruzo con algune y me tira una frase matadora que me hace saber que leyeron mis libros... no sean tan putes y digan algo... 

Hacer click en el título...




Aporte a la causa.





15 de octubre de 2022

Un aporte para mejorar el estado de ánimo

Esta primavera se sigue resistiendo a instalarse, en estos lares.

Por eso, para soportar los últimos días o semanas de mal tiempo, les dejo acá este ejemplar que contiene tres libros en uno.

Si, los tres libros tres que publiqué hasta ahora están reunidos en este ejemplar único, que se distribuye solamente en formato digital, y en exclusiva para mis seguidores.

Pasen por el enlace y bájenlo, y a cambio pueden hacer una aporte para mi bolsillo que en estos tiempo están más flacos que nunca.

Espero los disfruten.

https://drive.google.com/file/d/18VpzueQq46eoztc7nSImNDPvI2aZZEHK/view?usp=sharing 





10 de mayo de 2022

De regalo, un compilado de lujo, para todes... (Hacé click en el regalo.)



Señoras y señores pasajeros, en esta oportunidad vengo a presentarles una obra única, irrepetible, original y… casi les diría imposible de creer que exista, si no fuera porque la tengo acá, para compartirla con ustedes.

Si, si… ya le alcanzo…

Por única vez y a pedido del público lanzamos el compilado de mis tres libros tres, si, señores pasajeres, no se abalancen que hay para todes.

Sapos reales en jardines imaginarios + Sexo cuántico sobre París + #TvaM, muejeje…, los tres en un mismo archivo compilado, corregido y lustrado para sus ojos, cansados de leer tanta mierda. De esta manera podrán revitalizarlos con un poco de humor, picardía, fantasía y cosas raras, que ni siquiera se pueden clasificar.

Uno para le señorite, ahí a la izquierda.

Haciendo click sobre la imagen llegan al libro... (ruido de barita mágica)





Y para quienes están en la lona también, pueden bajarlos igual, léanlos que les van a regalar una sonrisa.


26 de diciembre de 2021

El porrito de Chernobyl - Un cuento de navidad

Estaba todo listo para la cena navideña.

Cedió al antojo de mariscos… pulpo… todo tipo de conchas… tenía el dato de una pescadería grande que preparaba todos esos bichitos, de distintas maneras, súper frescos y exquisitos. Por una vez que podía darse el lujo…

Un par de botellas de rosé, encanutadas en la heladera hacía una semana, resultado perfecto.

Un helado, pero no cualquier helado. Tres tipos de chocolate, chispas, dulce de leche, caramelo, todo con crocante y…

Porrito especial.

Después del accidente de Chernobyl, se iniciaron varias investigaciones, para encontrar la forma de limpiar la radiación. Los mejores resultados fueron al plantar marihuana; para alimentarse realizaba un proceso en el que descomponía la radiación en elementos inertes y potables… estaban tratando de averiguar cómo era ese proceso, pero mientras tanto seguían plantando cada vez más zonas, y así limpiarlas.

¿Por qué cuento todo esto?

Porque soy la narradora omnisciente, además que tiene relación con lo que les estoy contando.

Volvemos.

Ese porrito que ligó, obvio que no se puede contar su procedencia pero si, su fama.

Quién se lo regaló le dijo:

-Esto viene de Chernobyl, y te lo traje porque sabía que vos lo ibas a saber apreciar.

-¿Vos pretendes que fume radioactividad? Na…

-No, no tiene radioactividad, ni es tóxico. En el laboratorio pude analizarlo, es porro, puro porro, pero fortificado.

-Estás segura… ¿no? Ma si, pasámelo…

-Pero lo tenes que fumar en una ocasión especial. Haceme caso…

Y lo guardó esperando esa ocasión especial, que nunca llegaba, por eso aprovechó la navidad para nombrarla ocasión especial y probar el porrito de Chernobyl.

Además de la picada de mariscos, y el rosé, el menú tenía un pescadito a la crema con papas fritas… una vez armado el pescado, y en el horno, y las papas nadando en el aceite, dorándose como corresponde, le dio la primer pitada… como para ir entonando.

No esperaba a nadie… decidió que era hora de pasar la navidad en su casa, sola y tranquila… no salió nada que le interesara, no le molestaba estar sola, al contrario.

Algo le hizo saltar de sus pensamientos

¿Escuchaba villancicos?

Alguien se debe estar castigando con una película de navidad… aunque sonaban raros… destemplados…

Así como llegaron, los villancicos se perdieron.

Lista la comida, servida la mesa con todo lo necesario, una peli para arrancar, el vino en su balde… la cena perfecta.

Y otra pitada, perfecta.

La comida estaba buenísima, por dos, el efecto Chernobyl multiplicaba los sabores por mil, además de ampliar la capacidad de diferenciar sabores y texturas… y el vino…

Iba a por el segundo trago de vino, cuando escuchó, en su habitación el ruido de algo que se cayó.

Se levantó y fue a ver qué era.

Desde la puerta observó como un… ¿qué era eso?

Parecía un ángel, por las alas… pero estaba vestido… chaleco de jean, remera negra de megadeth, jeans, sobre-pantalones de cuero negro, gastado, borcegos, vincha, y anteojitos redondos negros. Pelado, pero con una trencita rubia que le salía de la nuca.

Cuando lo vio, el susto le hizo caer un gritito, que sobresaltó al ángel, que sacó del bolsillo del chaleco y apenas con dos dedos, algo que a medida que salía iba creciendo hasta transformarse en una pistola ametralladora, de esas que tienen el cargador redondo, y la apuntó. Cuando la vio se frenó, le pidió disculpas y guardó el arma en el mismo bolsillo. A medida que entraba se iba reduciendo hasta la nada.

-Disculpame, me asustaste… yo…

Ella retrocedió un paso, pero se plantó.

-Mira, no sé quién carajo sos, ni qué haces acá, y no me in te re sa -lo dijo así, separado en sílabas. -Tuve un año de mierda, y esta noche es mi ocasión especial, para relajarme, comer algo rico y demases, y no voy a permitir que un evento sobrenatural de pacotilla, me la cague… así que por favor, te invito a retirarte.

En los ojos del ángel primero fue estupor, confusión, de a poco la tristeza los inundaba, hasta que rompió en llanto, desconsoladamente.

Sorprendida, puteo un poco por lo bajo, pero se acercó a consolarlo… cuando lo tocó, el ángel giró la cabeza, mal, la miró con los colmillos afuera y ojos desorbitados, siseando… del sopapo que le dio, trastrabilló el ángel y no le quedaron más ganas de joder, su cara volvió a la normalidad en un instante, y las lágrimas seguían corriendo por sus mejillas.

-Perdoname, -dijo el ángel. -Todo lo hago mal… no tenía que enojarme, es lógico que prefieras pasar las fiestas sola, y no con tu ángel de la guarda. No sirvo para nada, yo… siempre me hacen bulling porque… -Y un nuevo acceso de llanto y congoja le impidió seguir hablando.

-Está bien, calmate… tampoco es para tanto. Pero a mi no me vengas a mostrar los dientes. Vení. Vamos a comer algo. ¿Ya cenaste?

-No, salí apurado.

Mientras le alcanzaba plato, cubiertos y copa, le dio otra pitada al porrito, y le convidó al ángel, que le pegó una pitada profunda.

-Cuidado, despacio porque es especial, de Chernobyl, y pega en serio. Yo con dos pitadas te veo a vos… así que imaginate.

-¿Qué querés decir con eso? Yo soy real, no soy una alucinación… no me ningunees…

-Si, tenés razón… no puedo tener una imaginación tan conchuda de imaginarme un ángel, susceptible y que se ofende de nada… -Ojos hacia arriba…

-No soy cualquier ángel, soy Tu Angel de La Guarda… así con mayúsculas…

-Ahora entiendo por qué tuve una vida tan de mierda… gracias, la verdad que te pasaste. Sentate, y vamos a bajonear, de paso charlamos… tengo una cuantas sugerencias.

-¿Si? no me digas -decía, mientras se acomodaba, y se servía vino y comida. -Todes saben lo que tiene que hacer un ángel de la guarda, todes tienen quejas. A nadie le conforma el trabajo que une hace, al final, tendrían que probar a vivir sin nosotres así entienden que el laburo que hacemos es de verdad importante.

-Lo bueno es que hablas con lenguaje inclusivo… claro, los ángeles no tienen sexo… entonces deberían ser les ángeles…

-Eso de que no tienen sexo es un mito…

-No vamos a hablar ahora del sexo de los ángeles… tenemos que arreglar otras cuestiones. Vos decís “Tu Angel”, pero hablas de lo que piden o quieren todes, qué pasó, ¿antes tuviste otre dueñe?

-¡No soy un cachorro para tener dueño! ¿qué te pasa? -Indignado estalló, de nuevo en llanto.

-Pará con la mariconeada. A vos ¿qué te pasa? No se te puede decir nada! A mi no me quieras manipular con llantitos… vamos a arreglar cuentas, aunque llores.

-Ufa… Qué rico que está esto…

Lo miró un instante como midiéndolo, el ángel comía saboreando como si fuera su última cena… y un poco de penita le dio.

-Bueno, tengamos la cena en paz… después arreglamos cuentas.

Pasaron algunos minutos en silencio, saboreando la comida.

-Podría poner algo de música. ¿Qué música te gusta?

-Me gusta Luismi, Arjona, Dyango… no sé… un poco de todo.

Ella esta espantada escuchando los gustos musicales del ángel… tardó en asimilarlo, y el ángel levantó la vista al notar el silencio…

-¿Qué pasa? ¿No tenes nada de ellos? Puede ser cualquier cosa… pero suave… para comer… después si, nos ponemos ATR.

-¿En serio vos sos MI ángel de la guarda? ¿Cómo te designan dueñe… o perdón, digo… protegide? ¿Está bien decir así, protegide? -Se decidió por una antología de Four Tops…

El ángel pensó un instante.

-Si, así está bien… sos mi protegida. Y cómo me asignan… eso tiene que ver con los misterios de universo y la voluntad de Señor.

-¿Qué señor?

-¿Cómo qué Señor? Dios, por supuesto.

-Y vos ¿lo conociste a dios? Porque tendría una lista para él también de modificaciones que podría hacer.

-No, claro que no. Nadie lo conoce, aunque está en todos lados. Es omnipresente.

-Si, ya conozco todo el verso, me tocó escuela de monjas como ya sabés… y bastante mal la pasé.

-Ya vamos a empezar con los reclamos.

-No, era una observación. Cuando empiece con los reclamos tengo cosas peores.

-Perdoname que te lo diga así, pero sos bastante amargada. Por eso te quedaste sola.

En el mismo instante que terminó de decirlo, se arrepintió, levantó los ojos despacio para ver la reacción de ella que, siguió masticando tranquila, se limpió los labios con la servilleta, tomó la copa y bebió un trago de vino… un largo trago de vino, y lo miró, o mejor dicho lo atravesó con la mirada, cual rayo, y con toda tranquilidad le replicó.

-De dónde sacás la idea de que “me quedé sola”, como algo que pasó ajeno a mi voluntad.

-Es una forma de decir… no quise…

-Si los ángeles tuvieran lápidas, en la tuya deberían escribir “Elle nunca quiso, pero…” Y no empieces a llorar de nuevo.

-No, no lloro. Che qué rico que está todo.

Terminada la cena, pasaron al sofá cada une con su copa, y después de darle un par de pitadas al porrito Chernobyl, la charla fue fluyendo. Hablaron un rato de la nada misma, y llegaron en un momento a los reclamos, pero fueron en un tono más bien suave.

-Vos no sé si te acordás, pero yo te salvé de cada situación. Por ejemplo, aquella vez que se te ocurrió hacer dedo… puse en tu camino a esa pareja, tan amable.

-Si, me acuerdo… ¿Pero vos te acordás por qué fue ese acto de locura?

-Bueno, si. No te estaban tratando muy bien que digamos en tu casa, y ese día fue particularmente fuerte el maltrato. Casi que saliste a buscar que te pasara algo.

-Bien. Nos entendemos. Decime, ¿no tenías otra familia dónde dejarme?

-Eso no lo defino yo… ya sabés -dijo, señalando hacia arriba.

-Claro, el viejo que nadie conoce, por lo tanto no se tiene que hacer cargo de nada. Cuando no hay explicación, son los designios.

-Bueno, pero aquella vez, en Constitución, ¿te acordás? Estabas esperando a tu novio, y se acerca esa mujer, con dos criaturas, a ofrecerte laburo para cuidar a les niñes, y esa conversación. Y vos como estabas esperando al boludo con el que salías, no fuiste con ella. Después ves un capítulo de esa serie de casos reales, y resultó que la mina llevaba pibas a la casa para que las violara el marido, y después las mataba y las dejaban tiradas por ahí.

-Uy, si! Me acuerdo de eso… la impresión que me dio cuando vi ese programa… de la que me salvé… Bueno, pero en ese caso estamos de nuevo con lo mismo, son consecuencias, si en vez de cruzarme a ese boludo, me hubiera cruzado a un menos boludo.

-Eso ya no es problema mío, sos vos la que se enamora de ese tipo de tipo. Ahí ni yo ni Dios tenemos nada que ver.

-Bueno, pero volvemos a lo mismo por qué me dejaron tirada con esa familia…

-Es tu familia.

-¿Seguro? Mirá es navidad, cuando las personas se juntan con su familia o sus seres querides… y vos acá caíste, literalmente.

-Si, eso de que te hayas quedado tan sola.

-Otra vez con lo mismo… es una decisión también, preferir estar sola que en un lugar dónde no tengo ganas de estar.

El porrito se terminó, por suerte quedaba otro, y la charla siguió tranquila, en algún momento los reclamos fueron una charla tratando de desentrañar entre les dos, por qué la vida era cómo era, y por qué le había tocado en suerte esa biografía, tan de mierda.

-Y ahora ya estoy vieja… -No terminó la frase, porque la interrumpió otra vez el ruido, en su habitación de algo que se caía. -¿Vos esperabas a alguien?

-Yo no hice nada… -Contestó sobresaltado el ángel, que había pegado cabeceada, y no escuchó la última frase…

De nuevo en el umbral de su habitación, ve un unicornio, o… como si fuera una persona disfrazada de unicornio, porque era un cuerpo de humano con todas las características de un unicornio… de los azules, de Silvio.

Después de haber cenado y pasado las últimas horas con su ángel de la guarda, ya nada la sorprendía.

-Hola… ¿trajiste un vino por lo menos? ¿O caes así a la fiesta con las manos vacías?

Le unicornie la miró como si le hubiera sorprendido en falta, y por un momento se desdibujó, y desapareció por una milésima de segundo, y volvió a aparecer esta vez con una bolsa con botellas de vino, rosado, del mismo que estaban tomando y heladas, y se las entregó, con una sonrisa de muchos dientes.

-¿Ya comiste? -Preguntó, mientras se dirigían al living, donde estaba el ángel esperando, que no atinó a levantarse.

-Si, ya cené, gracias.

-Angel, te presento a… ¿unicornie?

-Hola, soy el unicorniO azul de Silvio, y estoy perdidO… -Lo dijo acentuando las o, como para que no haya lugar a dudas.

Cuando ángel lo miró, no mostró sorpresa, más bien fastidio, y lo saludó indiferente.

-Ustedes ya se conocen, parece.

-Si, no somos grandes amiguEs, -dijo Ángel, esta vez marcando la E. -Pero a veces nos cruzamos.

-Pasa que cuando yo llego, la función que cumple El ángel de la guarda, parece obsoleta, y muchas personas me prefieren, una vez que me conocen me convocan a mi, y al ángel ya no le dan tanta bola.

-¿Y eso por qué? ¿Cuál es tu función?

-Yo concedo deseos… tenés tres deseos… lo que sea que quieras yo te lo concedo.

-¿En serio? -Lo miró a ángel. -¿Es cierto lo que dice? Te pregunto a vos, porque te conozco un poco más, y ya me veo que pido un millón de dólares y me convierte en narcotraficante o amiga de Macri, y no quiero eso.

-Si, es verdad, y no hay trampa… pero igual tenes que ser clara con el deseo. -dijo ángel, fastidiado.

-Mirá qué interesante… y ¿cuál es la trampa?

-No hay trampa. -Dijo orgulloso el unicornio azul.

-No hay trampa. -Dijo frustrado el ángel. -Pero sí hay condiciones.

-¿Y cuales son las condiciones?

-Nada de multiplicar deseos… son tres, eso de “uno de mis deseos es que se me cumplan cien millones de deseos”, no va.

-Y también me vas a decir que si pido dinero no puedo pedir amor, y que no puedo pedir ni la paz del mundo ni que los ladris amarillos vayan presos, ni que terminemos de tirar abajo el patriarcado, ¿no? -Preguntó fastidiada.

El unicornio, se sintió inseguro, toda la arrogancia que mostró al llegar, y con la que quiso boludear a ángel, se fue escurriendo; mientras ángel observaba divertido el cruce que se armó.

-Bueno, si… es así… pero podes pedir tres deseos que sean para vos, que te pueden cambiar la vida.

-Vos no podes ser el unicornio azul de Silvio… sos demasiado individualista. Y Silvio es un revolucionario… ¿estás seguro que no sos un demonio que viene a tentarme? Porque ya el ángel está acá, me imagino que si el cielo tiene un representante, acá… el infierno… aunque esto es el infierno.

Fue un chispazo de luz, y el unicornio se convirtió, en un diablo, traje de marca y buen corte, negro, camisa gris oscuro perlado, corbata bordo, zapatos acordonados, de esos hechos a mano. La cara y las manos rojas, con sus correspodientes cuernos de macho cabrío. Y mirada estupefacta.

El ángel aplaudía y se reía… ¿festejaba?

-Ahora entiendo… así que era una trampa. ¿Y vos no me podías avisar?

-No, era necesario que vos eligieras con entera libertad, si querías usar esos deseos en pedidos egoístas o no.

-¿El vino que trajiste es de verdad? Ángel, ¿se puede tomar?

-Si, seguro lo robó.

Agarró una botella y las demás las puso en la heladera. Trajo otra copa más, para el demonio que se había sentado, como deprimido, y empezaba a moquear. Cuando el ángel lo vio le advirtió:

-No te gastes con llantitos, porque no se come ninguna mi protegida. Va a ser peor.

El demonio lo miró, como midiendo y se dio cuenta que no mentía. Y al toque se acomodó. Agarró la copa que le daba, y le sirvió vino.

Una vez las tres copas servidas, ella pidió la palabra.

-Voy a hacer un brindis. -Los dos se pararon, como con temor, no sabían que venía. -Ángel, ¿vos tenes ese poder de traer cosas, como el colorado este?

-Yo… si.

-¿Y no viste que no había más vino?

-Yo… es que, es siempre él quien trae…

-O sea que ya sabías que venía.

-Yo… no… -El ángel titubeaba.

-Yo te puedo explicar todo, -dijo el demonio con voz de locutor de FM de la madrugada.

-La verdad, no me interesa. -Dijo ella con la copa en alto. -Hoy prefiero brindar porque conocí a mi ángel de la guarda y a mi demonio personal… lindos pibes los dos.

Los dos se emocionaron un poco. Chocaron las copas y bebieron.

Mientras se acomodaban en el sillón, de tres cuerpos, el ángel le dio llama, y se pasaron el porrito chernobyl.

-¿Quedó helado? -Dijo el demonio.

Un nuevo pote de helado para todes.

Y entre sorbos de vino, helado y porrito chernobyl, siguieron la noche charlando de la vida, del mundo y del desastre que era todo. Tanto el ángel como el demonio le dejaron claro, explicando pacientemente, que lo que pasaba no era cuestión de ángeles o demonios, o de nada sobrenatural. Si el mundo estaba así de loco era por responsabilidad exclusiva de les hombres, las mujeres y las personas que lo habitaban; y tratando de encontrarle la vuelta para arreglarlo, se pasaron la navidad. Una feliz navidad.

27 de junio de 2021

Un pie para no caer...

 

La luz de la luna era lo único que apenas disipaba, algunas sombras.

Las nubes, cómplices de la oscuridad se amontonaban en movimiento, amenazantes, con las entrañas llenas de agua a punto de ceder.

Se olía la muerte.

El camino fangoso debía luchar con los pinos para dejarse ver, estaba perdiendo.

Y yo seguía caminando.

No era la esperanza lo que me movía, es que tenía las piernas puestas, y un pie adelante de otro para no caer…

Llegué a un lago.

El primer paso adentro me dio frío… pero para no caer, un pie adelante de otro, hasta las rodillas y después…

El frío de la primer bocanada de agua, me hizo sentir mi adentro tibio.

Uno delante de otro…

la superficie se veía cada vez más alta, acariciada por algunos rayos de luna que las nubes dejaban filtrar.

Como en el camino, la oscuridad, pero ya sin camino.

Delante del otro…

Respirar el agua no era tan diferente, la realidad de la metáfora de cómo era mi vida…

Y el continuo de la nada.

Peces, plantas, vida, pero lejos… siempre lejos.

¿Así se sentirá La Parca de tan sola?

Un pie delante de otro…







Y tu ausencia...

el dolor,

es lo único que me queda del nosotros que fuimos

y si dejo de sentirlo…

¿Ves como pasó?

Un momento de relax,

y en el pecho,

en la parte de los bronquios

la sensación caliente de rojoanaranjado

que quiere desbordar la garganta y

los ojos empiezan a inundarse,

y ni siquiera sabía por qué…

¿entendés?

Tuve que pensar un rato hasta que me acordé que era por vos…

Y al darme cuenta

me zambullo en dolor y espanto por el olvido…

dejás de existir,

si yo te olvido…

y ahí lloro…

lloro con lágrimas

y con dolor infinito

me arrugo en mi

y quiero desaparecer…

por suerte

con esfuerzo

se enfría hasta hacerse soportable…

Respirar, ventilar...

Que el viento se lleve los tules

Y ahí en el fondo

queda la soledad…

la infinita soledad que

apaciguaste

tantos años…

Ya sin vos, puedo mirar al rededor

y no hay nadie.

Tengo que agradecerte eso…

acompañarme.

Esta soledad que

estuvo guardada tantos años

necesita estirar las piernas,

ver la luz y explayarse.

Después de todo

ganó de nuevo.

Lo intento pero…

ella siempre va a estar ahí,

y yo lo sé.

De ella nunca me olvidé.

Eran sólo

recreos

lo nuestro un intermedio

salida del páramo por un rato.

Y volver la soledad que por olvidada

está más afilada y corta feo…

y no atino a cómo caminar…

pero son zapatos viejos,

que al poco de volver a calzarlos

me acomodan a lo que era,

y todo vuelve a mi.

Y ahora no me acuerdo cómo se hacía para vivir en esta desolación…

¿Será por eso que nada me despierta interés?

Por eso nada me emociona

y no puedo disfrutar…

porque estoy incompleta,

porque todavía no puedo…

Todo eso es lo que estaba debajo de esa tapa que se movía

la sensación siempre,

a pesar del aparente olvido…

Disfrazada de desesperanza,

estaba la soledad de vos

y la de saber,

que ahora es para siempre…


12 de junio de 2021

Todos mis libros, para todes...

Y para más comodidad de les amigues lectores, acá están, en orden cronológico decreciente, todos mis libros...
Si, tres... 
¿Y el cuarto? 
Seguramente se estarán preguntando... el cuarto es el mejor y todavía se está gestando...


#TVaM, muejeje...  
 

 
Sexo cuántico sobre París

https://drive.google.com/open?id=0Bwl0mJ2nZriLVHd5YVFXWERyekE  
 
 
Sapos reales en jardines imaginarios
https://drive.google.com/open?id=0Bwl0mJ2nZriLMlFYSEp2U0lGc0E

10 de mayo de 2021

Liberamos el tercero...

Dados los tiempos y que siempre creí que hay que socializar, voy a liberar mi tercer libro.

A partir de ahora, lo pueden bajar en forma gratuita.

Acá te dejo el link para bajar el libro  

 












31 de marzo de 2021

Las carpas de Parque Centenario

 

Ahora si, no tengo más nada para comer.

Nada.

Cuando las reservas mermaban, pensé en robustecerlas un poco con pescado.

Pero no me animé.

Era muy peligroso.

Sigue siendo muy peligroso, pero la alternativa es morir de inanición.

Cuando todavía se podía salir a caminar, llegué hasta Parque Centenario, hasta el lago, y quedé impactada por las carpas…

así de grandes, así de gordas… un hilo de baba corrió por la comisura de mis labios cuando las veía encerradas entre dos rejillas, adobadas, sobre las brasas…

El ruido de niños, me volvió a la realidad, aún estaban vivos… un vigilante del otro lado del lago ponía su atención en mi, por lo que puse cara de confundida, y seguí caminando, primero despacio para que no se notara, y dando la vuelta, y mirando a lo lejos… podía ser loca, era lo más seguro.

La idea quedó pinchada en mi mente desde ese día.

La carpas de Parque Centenario a la parrilla…

El hambre tiene esa cualidad de alimentarte la audacia, y en este momento ya no me importa arriesgar la vida.

Es más, si me matan, me harían un favor…

Ya es la hora.

Faltan unas cuantas horas para que salga el sol.

Camino las cuadras que me separan del parque, lo más rápido que puedo.

Que en la ciudad ya no haya luces, ayuda.

Mis sentidos están amplificados, espero un rato y no percibo nada.

Sigo hasta el otro árbol. Me pego a el.

Y escucho, miro… nada.

La parte difícil es trepar la reja.

Me cuesta, pero logro pasar al otro lado.

Desciendo y me tiro detrás del primer arbusto.

Escucho, miro…

Sigo.

Cuando llego al lago, me doy cuenta que si me acerco a la orilla quedo expuesta.

Miro en derredor a ver qué parte de la costa tiene el arbusto más cercano.

Voy.

Antes de lanzar la linea, espero, escucho, miro…

Linea al agua.

A esperar.

Me trae recuerdos pescar con linea.

De cuando era chica, y pescábamos en la casa de la abuela; había río, y peces…

Si hubiera forma de salir de la ciudad me iría hasta allá, son 1200 kilómetros, pero valdría la pena.

Esos territorios no pueden estar controlados, nunca lo estuvieron. Son demasiado salvajes para que alguien se interese, menos ahora con todo este caos.

El abuelo tenía razón…

Siento un tirón…

un poco de sedal se escurre de mi mano, lo dejo ir… esperar unos instantes, y ahí si, tres tirones.

Se enganchó, voy juntando la linea, cuando se acerca a la orilla en lo más playo se puede ver el plateado del cuerpo, y me hace acordar a un cuento de Carver, por la luna que se refleja… el problema es que hace ruido con el agua.

Junto la linea, ya está en tierra, es un golpe sordo contra el piso de adoquines, o como planchazos depende con qué parte de su cuerpo golpea el piso.

Junto la linea más rápido, hasta tenerla en mis manos.

Con un cuchillo le corto la cabeza de una, para que no haga más escándalo, y pobrecita, me da lástima… puedo recordar todavía la época que, el solo hecho de pensar en matar algo me partía el alma… el ser humano se acostumbra a todo.

¿Una sola?

Podría llevar dos, así tengo para un par de días, total el freezer todavía funciona.

La duda…

No sé si arriesgarme a quedarme más tiempo o arriesgarme a volver a intentarlo otro día…

Ya estoy acá…

Encarno, revoleo, plop…

Esperar…

El agua siempre me tranquilizó.

El acto de pescar, te quedás mirando la plomada, o la linea, y en segundo plano el movimiento del agua… hace bien al espíritu… el mundo puede estar patas arriba, pero hay cosas que no cambian… más recuerdos de los buenos tiempos quieren abrirse paso, pero no los dejo… las lágrimas que dejan, me nublan la vista, y la congoja me tapa los oídos… y no puedo, si quiero salir viva.

Otra vez el tirón, y de nuevo, dejar llevar, y los tres tirones, se engancha, y juntar la linea…

Las cabezas me las llevo, ninguna huella de mi paso puede quedar, si quiero poder volver.

Junto todo, limpio, escucho, miro.

La vuelta es un poco más rápida. La reja se dejó fácil, nadie en ningún lado.

Todo silencio.

25 de febrero de 2021

El cosito del cierre.

Texto dedicado a: Martin Lovati, Teresa de la Iglesia, Nidia Fontan, Demian Rafael Gonzalez, Susana Westman, Marce Paez, Graciela Gachi Holfeltz, Luciano Lulo Esain, Pao Pontiac, Iris Fernández. Muchas gracias por la ayuda para encontrar la respuesta.

 

Primero fue un brillito que parecía emerger en la frente, donde dicen que se ubica el tercer ojo… podía vérmelo desde adentro, o más que verlo, lo presentía.

La tensión de la piel a medida que brotaba, daba una sensación rara, no fea; solamente rara, porque no dolía.

Por fin se abrió el tejido y el dorado se mostró por completo; hizo un ruidito como sopapa, cuando se terminó de romper la piel que lo cubría y quedó el cosito, bamboleándose un poquito.

Con dos dedos, lo tome y deslicé hacia abajo, abriendo el cierre de a poco pasando por el medio de mis ojos, la nariz, la boca, el cuello, el pecho, hasta el ombligo, para abrir la carne lo suficiente para poder sacarme el cuerpo, y los años, y esta vida que me tocó en suerte, como si fuera un tapado viejo.

Abrí por la cara y liberé la cabeza, lo deslicé por mis hombros y mis brazos, saqué mis manos, y lo destrabé de mi cintura y lo fui bajando. Saqué primero un pie, después el otro, y por fin con una mano lo revoleé y lo tiré.

Se estampó contra una pared y cayó al suelo despatarrado…

La yo carne de tiempo y esta vida, quedé ahí tirada, sin vida ni pena, como una muñeca muerta.

Y la yo espíritu libre y despojada de la oscuridad por fin, pude irme a navegar la inmensidad de los océanos del universo.

Un bocinazo me hizo frenar el paso, y la puteada del conductor me trajo de nuevo a la realidad…

Esperé el semáforo y crucé, seguí mi camino pensando… ¿cómo se llama el cosito del cierre?




3 de septiembre de 2020

#TVaM muejeje...

 

 

Llego el día, hacemos la publicación digital de

#TvaM muejeje…

Prólogo

Todos los textos apocalípticos o de fin del mundo o de epidemias y demases temáticas fueron escritos mucho antes de la pandemia.

Ahora, en este momento en que rejunté los textos y escribí dos o tres, estamos atravesando la cuarentena.

Vamos por la semana… creo que tres, así que todavía queda, no sé cuánto tiempo, seguramente para cuando lean esto sabrán… o no.

Todo el mundo se metió en uno de mis textos, o uno de mis textos pasó a ser el argumento del mundo, no sé… pero todo está muy raro, quienes ya conocen mis libros saben de qué hablo… y yo lo siento mucho, y juro que no tengo nada que ver con esto que está pasando.

Pero volviendo al libro está compuesto por relatos, algunos microrelatos, y algo que podría parecer poesía… pero no llega porque le falta un poco de belleza.

Pasen lean y disfruten, o puteen lo que les salga.

Haciendo click en la imagen, pueden acceder a MP, y te llevás esta joyita en formato digital.

Si depués querés un ejemplar en papel, con el comprobante del aporte te hacemos un descuento.

Cualquier inconveniente, por favor comunicarse a milenegra35@gmail.com y te resolvemos el problema al toque;

me refiero a problemas para pagar o para obtener el libro, los demás problemas de la vida, no puedo solucionarlos, aunque si pudiera, lo haría. :)

Espero que lo disfruten. 







29 de agosto de 2020

Y se va el tercero

Yo sé que están todes espectantes esperando cuáles son las novedades, así que no les voy a hacer esperar más.
Sale el tercero!!
Si, nuevo libro...
Nuevamente es autoedición, autoimpresión, autoarmado, y autobombo...
La semana que viene empiezo la impresión y distribución.
Así que vayan juntando unos morlacos...
Les presento la nueva tapa...



16 de junio de 2020

Dimensión QK...

Y ¿vos bichito? ¿de dónde saliste?

No te digo yo, estas qks atraviesan portales interdimensionales, a mi no me joden.

Sí, es así.

Yo estoy laburando tranquila, y de repente muevo la mano para allá y de abajo sale una qk, que aparece de la nada, y caminando como si viniera de lejos. Porque no es que estaba parada y arranca, no, viene caminando, y aparece así, en movimiento…

Ya sé que van a pensar que enloquecí por la cuarentena, pero no… a mi me gusta estar en mi casa, no tener que salir, y la cuarentena me dio la excusa que necesitaba.

¡Viste! Ahí se apareció una, la voy a pisar, porque si la dejo salen mil y después…

¡Apa!

¿Qué pasó?

Mierda, sentí como si me hubiera dado una patada de electricidad… maldita qk… ¿a dónde está?

¿Ves lo que te digo? Ahora desapareció…

Y me voy al lavadero, escucho que el lavarropa terminó el ciclo, y voy a colgar todo, antes de que se arrugue.

Me asomo por la ventana porque escucho ruidos en la calle, que con esto de la cuarentena está más que silenciosa.

Y lo que veo me deja perpleja…

La calle está como siempre, pero veo que está lleno de autos circulando, y coches tirados por camellos alados…

Juro que no estoy drogada… pero esto no puede ser real.

Listo, ya está, colapsé por el encierro y no me di cuenta, ahora estoy alucinando…

¿O será algo que tomé?

Alguien se olvidó una pepa, en algún lado y me la puse sin querer…

Ves… si con una pepa puede pasar algo así, que son bichitos visibles, imaginate con un virus que no se ve.

Por eso el tema de los contagios.

Imaginate una situación de contagios, pero en vez de ser un virus lo que se transmite, fueran pepas… interesante esa ciudad.

Pero ahora veo camellos alados que están tirando de carros… no puede ser.

Mejor me voy a ver en la tele si dicen algo…

Ok, ahora si que estamos jodides.

En la tele están discutiendo, mejor dicho argumentando sobre… no, esto si que… pero el zócalo dice “El aumento del 50% a las becas culturales, ¿es suficiente?”

Los camellos alados son más creíbles…

Pero cambio de canal, y me encuentro “Canal filosofía: Hoy materialismo vs. Idealismo.”

Ok, esto no puede ser, voy a ver en internet.

No… no voy a mirar nada en internet.

Voy a salir a la calle…

Creo que ya entiendo lo que está pasando…

Y si, salgo a la calle…

La gente camina tranquila, sin barbijo, se saludan cuando se cruzan.

Ademas de algunos autos y los camellos alados, hay unos vehículos como bicicletas, pero que caminan solas… si, caminan porque tienen piernas… dos piernas adelante y dos atrás, y caminan.

Me doy unas vueltas, y escucho pedazos de conversaciones, hago algunas preguntas lo suficientemente ambiguas para que no se den cuenta de que no entiendo nada, y sigo caminando, me siento en una mesa de bar afuera, y me traen una cerveza, porque si… porque parece que es lo que se usa. Me preguntan si quiero comer algo, y deja la carta. Miro un rato el movimiento y noto que nadie paga nada, se levantan y se van.

Cuando viene el mozo, me hago la extranjera y le pregunto como se paga, y me dice que no, que no se paga porque está todo incluido en el presupuesto, que sabe de algunos países que aún están en la etapa semisalvaje de utilizar dinero, pero que acá no.

Entonces pido comida, pido más cerve, y como, como, como… y bebo.

Es que con esto de la cuarentena, yo no tenía un mango y me quedaba encerrada en casa… no tenía ni para comer, y veía a cientos de chetos pelotudos, por la tele violando la cuarentena.

Pero acá parece que no hay pandemia…

Después de comer y beber, me levante, saludé, y me fui caminando… entré a un supermercado, y por las dudas observé, pero no, evidentemente nadie pagaba, cada uno se llevaba lo que necesitaba… así que me busqué un vino rico, algo para picotear más tarde, y algo dulce, y lo puse todo en una de las bolsas que estaban a disposición, y me encaminé de vuelta para mi casa.

Acomodé todo.

Y empecé a recorrer mi casa mirando los detalles.

Ya me di cuenta, que por pisar a la qk, me traspasé a otra dimensión… así que quiero conocer todo lo que pueda de acá, para…

Pero si hay una casa mía, un mis cosas… entonces la yo que vive acá ¿dónde está?

Pobre piba si fue a parar a mi realidad… la va a pasar para el orto…

Mi casa es casi… igual.

Son detalles los que la hacen diferente.

Miro mails, y papeles, y descubro que acá soy escritora…

Tengo tres libros publicados.

Y parece que andan bien, que gustan.

Todo se está poniendo demasiado bueno para ser real, empiezo a dudar si pasé a otra dimensión, o si estoy muerta… o drogada… eso es lo más seguro. Voy a tener que averiguar qué me endrogó, para poder conseguir más.

Y suena el teléfono… si, suena igual que allá.

¿Y este bombón quien es?

No te puedo creer que acá está…

Hola mi amor, me dice, que cómo estoy… me pregunta si me siento bien porque me escucha rara… que por qué no me dejo ver… y me doy cuenta que es una videollamada, me hago la tonta, y miro el teléfono… ¡Mirá quién es! No te puedo creer que en esta realidad se enteró de que existo… y encima me dice mi amor… naaa… estoy muerta… o dame más drogas…

Si, seguro que quiero verte… dale, vení…

Mirá dior, si esto es un sueño, no seas tan conchudo de despertarme ahora, porque se pudre.

Me baño,

me visto bonita.

Preparo algo para picar…

la bebida fría…

Yo no.

Tocan a la puerta y llega él…

tan lindo como siempre…

un beso…

qué beso…

Pasá, traje algo, que bueno, otro beso…

¿Estás bien? Te escuché rara por teléfono…

Si estoy bien…

A ver dame que esto lo ponemos acá…

Y cayó una qkita del paquete, y automáticamente la pisé…

Y acá estoy… de nuevo… tomándome sola, una birrita, encerrada, porque la cuarentena sigue por otras tres semanas.

Y vos, dior… agradecé que no creo en vos… conchudo.